jueves, agosto 30

La reina, el caballo y el alfil §Capítulo 3§

Titulo: La reina, el caballo y el alfíl.
Capítulo: 3. Tentaciones.
Autor: Sabrina Knight/Vejibra Momiji
Fandom: Original
Reseña: La tentación de un beso, la tentación de una caricia. La verdadera tentación es la de volver a sentir.

Capítulo III §Tentaciones§

La invito a pasar. La miraba con atención, como si la estudiara y analizara cada detalle de su figura y de sus emociones

- No es luz verdadera - aclaró señalando las cortinas negras que se encontraban cubriendo cada ventana. La luz del día podía ser mortal si no se cuidaban y aun asi en días como aquellos donde no habia sol, prefería simplemente iluminarse en su apartamento. -¿Que es lo que deseas? -susurró con una sonrisa, aunque realmente no era sincero en su pregunta, pues el mismo la había atraido a su hogar.

Ireri volteó riendose de la ironia.

 - Yo no quiero nada, no tengo la necesidad, soy una muerta viviente - lo señaló - como tú. - La chica dejó su bolsa a un lado y se sentó en uno de los divanes. - Me intriga lo que tú quieres. ¿Por qué me envíaste esa tarjeta? Él no se sentó, sólo se le quedó mirando. - Por favor, dime. ¿Qué es lo que tú quieres de mi?

Hubo un largo silencio entre los dos, silencio apacible, típico de ellos, tan natural que él sólo se limitó a curvar sus labios en una media sonrisa, mostrando un poco sus colmillos

- Curiosidad - susurro. El azul de sus ojos azules se intensifico. - ¿Nunca has sentido curiosidad? - se acercó a ella y la miró intensamente. - Estamos muertos y siempre estamos solos ¿Nunca te has preguntado qué hay más allá de todo esto?

- Todo el tiempo... - dijo tratando de no dejarse llevar por la mirada del hombre frente a ella - Pero no he hayado una respuesta.

Ireri se hizo para atras y caminó a la cocina del hombre. Se acercó a la barra y miró el cenicero con varias colillas, copas de vino vacias y botellas arrumbadas en una esquina. Volteó y él ya estaba ahí, detras de ella.

- Yo dejé de buscar una respuesta.

Habia un silencio mas profundo en sus palabras tan nitidas como el agua tan claras como el invierno - Si es asi... ¿entonces por qué no buscas una nueva.?

Ethan la miró un largo momento mientras sus manos se dirigian a la curvatura de su cintura, y sonreía una vez más. Parecía que tenía en mente demasiadas cosas, pero  a la vez no se atrevió a declarar nada. No obstante se alejó, y fue a buscar una botella de vino, y la abrió.

-Siempre he pensado ¿Por qué buscar respuesta a una pregunta que no tiene sentido? - tomo una copa de vino y deposito el suave líquido rojo en ella, entregándosela lentamente -¿Que tal si... iniciamos una nueva?.

Por un momento ella se quiso dejar llevar, el toque, frío pero firme de esas manos, de esa mirada.

- ¿Un nuevo sentido? - dijo cuando reaccionó, Ethan se servía su copa de vino y apenas subió su mirada - ¿Tú qué has encontrado para querer perder?

Se sorprendió a su pregunta, pese a que no tenia la menor idea de porque estaba actuando de esa forma, que quería el realmente con esa situación, con esa seducción que ejercia y que durante siglos habia evitado. Su naturaleza de vampiro le llamaba y le atraia, era viejo, podía sentirlo, ella era joven y aun mantenia la melancolia de todo vampiro joven... y aun asi, solo miro sus ojos, y se sintio intrigado.

Tras pensarlo, sonrio, y bebio de su copa lentamente.

- En la vida...- murmuro intrigante- no tenemos nada que perder. ¿Por qué no ganar o perder una "vida"?

Ella sonrió al escuchar el comentario.

- Todo el tiempo - se acercó a él - cuando nos alimentamos, terminamos una vida, pero la de nosotros es un martirio sin fin. - Se inclinó hasta llegar a la barra donde él se encontraba - ¿Qué es lo que quieres de mi? - Él la miró y esbozó una sonrisa.
- ¿Quieres más vino? - preguntó
- Te lo agradecería. - Ireri siguió mirando la casa. Era grande, espaciosa y... a su olfato llegó el olor de carne, sangre. - creo que... - señaló la puerta - tienes visitas...

La miro dudando, y fue hacia la puerta, no obstante no encontro a nadie. La miró largo rato y suspiro:

- Tal vez solo fue tu imaginación - aunque el aroma estaba en el aire. Se intrigo por varios minutos y se acerco a ella - La sangre sólo es un elemento esencial, pretender que estamos vivos es la respuesta. - sonrió y tomo el vino. No tenia sabor ni olor en sus labios muertos, pero era suficiente.

Se quedaron mirandose el uno al otro largos segundos que parecieron eternos, hasta que el se atrevio a hablar:

- ¿Qué buscas tú? - murmuro levemente - cuando te vi el otro día parecía que buscabas algo.. aunque en realidad podia ser que yo te buscara a ti.

El olor continuaba a pesar de que Etha no encontrara nada. Decidió ignorar el hecho.

- Salud entonces - chocó su copa con la de él - parece ser que la busqueda rinció frutos. - pasó el vino por sus labios humedeciendolos - ¿Sabes cuantos de nuestra clase conozco? - Ethan lo negó - contigo tres. El que me hizo, tú y yo...

Miró la copa de cristal, aspiró el olor a sangre que aun se sentía en el rumbo y tomó el vino pensando que era sangre.

- La soledad ha sido muy larga.

La miro un momento y con su permiso, acaricio su mejilla

- Tal vez, demasiado larga - miró sus labios y se alejo, pues tenía una confusión en la mente que no debía tener en cuenta. En ese momento. Entonces tomo su mano entre sus dedos y la llevo a sus labios, como el caballero que era, el que había vivido mucho tiempo - y en todo caso. ¿Te paresco interesante?

Era curioso cómo ese olor que aun persivía la estaba embriagando, como si el vino tuviera efecto sobre ella. Notó le gesto y ella se dejó llevar.

- Me pareces interesante, misterioso... - se mordió un labio al mismo tiempo que dejó la copa a un lado y se acercó a él. - un especimen tan extraño que por eso mismo estoy aquí.

Tocó su mejilla con las yemas de los dedos, su piel era porcelana pura, suave. Se acercó cada vez más a él. Ese olor que tenía, del que estaba impregnado.

- ¿Qué sorpresas tienes...?

Se inclino un poco hacia ella, sus ojos azules brillando con fuerza e intensidad, como si la naturaleza misma de su creación asi lo hubiera diseñado, un momento etereo para ambos que durante mucho tiempo habían buscando algo más en su soledad inmediata, entonces deslizo un dedo sobre sus labios y suspiro en su aroma. Estaba a punto de cometer una locura, cuando una voz habló del interior de su habitación.

-¡Ethan! - grito la vocita de una niña de entre sus 14 años. Ethan soltó a Ireri y el aroma, asi como el dulce encanto desaparecio. La muchacho la miró incredula, y un poco avergonzado, no obstante reaccionó inmediatamente -¿Quién es esta?

Ireri se hizo para atrás y miró con los ojos bien abiertos a la chica que estaba ahí.  Miró a Ethan y de pronto se tapó la nariz como si la chica apestara.

- Hice una pregunta - insitió - ¿Quién es esta?
- Es... una amiga.
- Sí, eso soy. Una amiga que llegó en el momento menos adecuado.

Chloe miró inquisitivamente a la mujer mientras la inspeccionaba. Ireri no pudo más y fue por su bolsa.

- Creo que mejor yo me voy...

Ethan sostuvo la muñeca de Ireri
- Quédate - y miró a la pequeña detras de ellos - Ve a tu casa - la niña tomó una manzana y entonces frunció el ceño.
- Es como tú. No necesito sentirme desprotegida. Es... como tu - molesta y algo ignorada la chica le lanzó un pan a Ethan, a lo que el vampiro bufo un poco molesto, pero sin soltar a su visita.
-¡Ve a casa Chloe! - la niña subió los hombros y miró a la vampiresa.
-Que tiene de buenas las vam... - con un rapido movimiento, Ethan sostuvo a la pequeña de la boca y la llevó con el hacia la habitación, encerrandola ahí. Cuando miro en dirección hacia su cocina, Ireri habia desaparecido, así que tomando su chaqueta la siguio rapidamente, tenia que alcanzarla.

Ireri cruzó la puerta y comenzó a respirar tan fuerte como pudo para quitarse el olor de esa niña.
¿Pero qué hacía esa niña ahi? ¿Acaso era una clase de diversión para ese vampiro? Ireri dio una fuerte patada a la pared. Se sentía tonta y debil. Siempre podía controlarse, pero ese olor la embriagó e hizo que el apetito apareciera y...

- Espera... - Ethan la tomó de la muñeca. Estaba tan distraida reclamandose que no se había dado cuenta de la presencia de él.
- ¿Qué quieres que espere? ¿Qué era lo que pretendías con una niña ahí? ¿Qué acaso es tu provisión de alimento?

La miro asustado.

-¿Qué? –se agitó un poco y miro a Ireri a los ojos -No. Chloe no es mi alimento...- pero la vampiresa no aceptó su respuesta y trato de alejarse de él. Así que le sostuvo de la muñeca y para que no los vieran la llevo a un callejon oscuro. - Cuido de ella, viene a visitarme. No me alimento de ella.

Ireri se trató de soltar pero la fuerza de Ethan era mayor que la de ella.
- Muy bien, perfecto ¿Pero sabes a lo que expones a una chica así? Peor, sabiendo bien qué eres tu y qué soy yo.

Ella se soltó.

- ¿Qué es lo que quieres de una niña así? ¿Cómo puedes cuidarla y no...? De verdad, Ethan, ¿Qué es lo que quieres de mi?

Ella hablaba rapido, agitada, asustada de lo que esa niña había despertado en ella. Le asustaba lo que ella misma podía hacer.

- No le pasará nada - murmuró y era una historia larga, muy larga - cuido de ella, y la protegeré de ti, si es necesario. - habia seriedad en sus facciones - porque se lo debo. - Sin que ninguno se diera cuenta, la noche comenzó a irse, la oscuridad, y las sombras y el pasado. Ethan acarició su rostro - no lo sé... no sé que quiero de ti.

Ireri se quedó un largo rato callada, analizandolo, el olor se había ido, se revolvía con el de la ciudad. Lo miró severa y se quedó pensativa. ¿Quién lo iba a decir? Ella ya no se había encontrado en una situación así desde hacía siglos.
- ¿Qué le puedes deber a una niña? Su vida no ha sido muy larga como la de alguien como nosotros.

Sonrió. Era una historia que ahora ella no podía saber

- Sólo se lo debo -murmuro, y no se referia a la niña sino a quiénes estaban detrás de ella, siglos y siglos de sangre, de familia, de pecados y horrores. - ¡ Quédate! -murmuro levemente en su oido - no prometo nada... solo.. un inicio.

La mujer había tardado siglos en encontrar alguien como ella, sabía que no podía darse el lujo de abandonar las cosas por que si.  En realidad no necesitaba explicaciones por más que quisiera exigirlas. Se encogió de hombros.

- Yo tampoco te puedo prometer nada. No estoy acostumbarada a algo así.

Ethan torció sus labios en forma de sonrisa e Ireri lo imitó.

- Pero los inicios... - se acercó a él - son un buen comienzo.

De nuevo él, esa provocación y ese aroma.

Sonrio un poco y se atrevio a besarla, no en la boca, sino en la palma de sus manos, deslizando sus labios por entre sus dedos. Se alejó de ella y murmuro, casi con una voz misteriosa, cautivadora y electrizante.

- Nos veremos pronto - Tenia ideas en su mente. Ideas extrañas de un mundo mejor, le gustaba aquella vampiresa, pero lo que intentaba hacer era borrar su pasado y por ahora su pasado no lo podia dejar.

Ireri lo miró un instante tratando de no dejarse llevar por esa corriente eléctrica que había prendido su piel. ¿Podría evitar simplemente no dejarse llevar? El ruido de algunas aves madrugadoras comenzó a hacerse presente.

- Es mejor que me vaya.
- Esa no es una respuesta.
- Nunca hubo pregunta. - ella sonrió y apretó su mano con la de él. - Necesito marcharme. - Él asintió y ella se encaminó a su automóvil. De pronto se giró - ¿Te puedo pedir un favor? La próxima vez que nos veamos no traigas a ninguna niña desamparada. No me gusta comer adolescentes.

Se rio un poco, levemente, curvando la comisura de sus labios en algo similar a una mueca. Movio la cabeza afirmando, no necesariamente tenía que decir "si". Ella entró a su automóvil y se fue alejando tan rápido como podía sin dejar de ver el espejo retrovisor hasta perderlo de vista. A pesar de todo estaba extrañamente contenta, como si con una varita mágica alguien le hubiera dibujado en el rostro una sonrisa.

Ireri suspiró fuertemente, sabía que apenas, para la gente normal empezaba el nuevo día y probablemente para ella el día seguiría siendo eterno. Aunque inexplicablemente en su cabeza le llegó de lleno la idea.

- Es un nuevo día.

miércoles, agosto 1

Beyond the past §Capítulo Uno§

Titulo: Beyond the past
Capítulo: Rutina
Autor: Sabrina Knight
Fandom: Card Captor Sakura//Original
Reseña: El pasar de los años es el más pesado en nuestras vidas.

§Capítulo 1. Rutina§

Su reloj como todos los días sonó a las 5 de la mañana. Abrió los ojos, se levantó de la cama y se cambio su pijama por un pantalón deportivo.

Salió de su cuarto con todo el silencio que pudo para no despertar al ser mágico que aún dormía con ella y que roncaba a todo pulmón.

Ya en la cocina la chica tomó su mandíl y empezó a lavar los trastes de la cena, al mismo tiempo puso a hervir el agua para el té.

El reloj aún no marcaba las 5:30 cuando la chica había lavado ya los trastes, sacudido el polvo y levantado todo lo que estaba en el piso. La tetera ya anunciaba que estaba lista y ella colocó una taza y unas pastillas en una charola, tomó la tetera con cuidado y sirvió el té, le dio el visto bueno a la charola y antes de llevársela le colocó una flor que le diera vida.

Tocó la puerta del cuarto de su padre que ya la esperaba sentado en su cama.

- ¡Papá, te dije que no hicieras esfuerzos!
- Sólo me levanté un poco Sakura, no levanté un camión.
- Pues como si lo hubieras hecho - le regañó y se acercó a darle un beso en la mejilla - ¿cómo amaneciste?
- Bien Sakura. - la chica puso la charola en las piernas de su padre - Tuve un sueño con tu madre.
- ¿En serio? - ella se sentó a un lado y lo miró tomarse su pastilla. - ¿Qué soñaste?
- Lo de siempre, que estaba con nosotros cuidandonos.
- Siempre nos cuida Papá. - le dio un beso en la frente - siempre está con nosotros.

El padre de la muchacha sonrió y ella sin más palabras salió de su cuarto y continuó la rutina del día.
A las 7 de la mañana Sakura regresó de correr unos kilómetros y regresó a casa a darse una ducha y preparar el desayuno de los tres seres que vivían ahí: su padre, Kero y ella.

Le llevó el desayuno a la cama a su padre y le ayudó a sentarse en su silla de ruedas para que pudiera moverse en su casa. Kero no tardó en oler la comida y bajar volando para terminar con todo lo que vio a su paso. En tanto que ella sólo se sentó a comer su cereal.

A las nueve de la mañana sonó el timbre de su puerta y justo terminó de maquillarse en ese momento. Se acomodó el cabello y se miró perfecta en el espejo para recibir a quien llamaba.

- ¡Buenos días Sakura!
- ¡Buenos días Yamasaki! - ambos se saludaron de forma cordial inclinándose.
- Hoy estás muy hermosa.
- Muchas gracias, tú te ves bien.
- ¿Yo? ¿Con estos trapos? Claro que no. - sonrió modestamente - bueno, tengo que contarte que de hecho esta ropa es de mi abuelo, él fue militar de la segunda guerra mundial y un día encontró escondido dentro de una casa una gran fortuna de un extranjero que vino a morir en Japón, aunque el extranjero llegó antes de la primera guerra, pero todo lo enterró. Parecía que era un mago porque había cosas que uno no podría imaginar y...
- ¿Yamasaki? - interrumpió la voz del hombre que bajaba en el elevador de su silla de ruedas.
- Señor Kinomoto, buenos días.
- Escuché desde mi cuarto tu voz y quise bajar a saludarte.
- Siempre es un placer señor.
- Me estaba contando de un tesoro que encontró su abuelo en la segunda guerra mundial.
- ¿Un tesoro? ¡Qué interesante!
- Oh bueno, señor Kinomoto, ya sabe que yo siempre tengo algo interesante que contar.
- Eso lo sé Yamasaki. Bueno hoy comienzan con la clase?
- Así es - respondió Sakura - va a ser todo el verano.
- Vaya, esos cursos para entrar a la universidad siempre han sido muy exhaustivos. Pero es su futuro y nada me gustaría más que verlos como todos unos profesionistas. Vayan con cuidado.
- Sí papá - le dio un beso en la mejilla - llego en la tarde - tomó una pequeña mochila. Yamasaki se despidió del padre de Sakura y ambos salieron de la casa.

Apenas avanzaron una cuadra Yamasaki le tomó la mano a Sakura. Ella lo miro y sonrió apenada.

- ¿No quieres que te tome de la mano?
- No, no es eso - aclaró ella - aún no me acostumbro.
- Tranquila Sakura - le apretó la mano - no tiene nada de malo. Es lo que cualquier pareja haría.
- Lo sé y creeme que no pienso que sea malo...
- ¿Entonces?
- No sé.
- Yo creo... - miró para todos lados y al ver que nadie los observaba la tomo del rostro - que un beso lo cura todo - Sakura sonrió y Yamasaki acercó sus labios a los de ella para darle un ligero beso.

Sakura se dejó llevar y lo miro sonrojada.

- Sí, también creo eso - ambos chicos se miraron tiernamente y se volvieron a fundir en un beso largo y lleno de suspiros.

En la clase de preparación ambos chicos estaban sentados anotando lo que había en el pizarrón. A ambos les faltaba un semestre para entrar a la universidad y en dos semanas serían los exámenes, así que no tenían mucho tiempo que perder más que estudiando. Yamasaki había decidido casi desde niño que estudiaría derecho, eso de hablar y persuadir a la gente se le daba muy bien y además lo disfrutaba.

Para Sakura la decisión había sido muchísimo más complicada. No sabía que quería estudiar, vio varias opciones, fue a cursos y estudió muchos libros buscando saber en qué era buena. Al final decidió que su vida estaría destinada a salvar vidas, en especial la de los niños, le encantaba su inocencia.

La siguiente hora de preparación les tocaría separados, así que Yamasaki le dio un beso en la mejilla y se cambió de salón.

Siempre que se separaba de Yamasaki era que Sakura se daba cuenta de cuanto lo quería. Era un chico que siempre había estado en su vida. Al principio ella creía que él se burlaba de ella cuando empezó a cortejarla, siempre con un obsequio, con historias súper interesantes y la atención que no había recibido de nadie. Claro que Sakura no había dudado en rechazarlo, lo hizo dos veces, la primera porque según ella esperaba las cartas de... Bueno, esperaba unas cartas que jamás llegaron, decepcionada la segunda vez lo rechazó pensando que eso del amor no era para ella. Sin embargo Yamasaki jamás se rindió y Sakura se dio cuenta de cuánta falta le hacía, así que en la tercera ocasión, Yamasaki armado de valor estaba listo para un nuevo rechazo, pero recibió a una Sakura que ardía en ansias de aceptarlo.

Ellos desde entonces no podían dejar de estar juntos, de quererse, de llamarse todo el tiempo. Sakura lo quería mucho, quizás más de lo que amó a...

Cuando salió de la clase Yamasaki ya la esperaba fuera del salón empezaron a platicar sobre las clases, y decidieron ir a comprar un helado. Llegaron al parque tomados de la mano y se sentaron en un banca.

Sakura estaba nerviosa por el examen, sabía que era muy difícil y temía no poder pasarlo.

- Tranquila Sakura, eres muy inteligente, vas a pasar el examen, lo haremos los dos. Además no creo que la universidad sea tan tonta como para no querer a una atleta, animadora, a alguien tan bella y lista como tú.
- Lo dices tan fácil.
- Es fácil. Hemos estudiado lo suficiente y somos muy inteligentes y... - frunció el ceño y miró detenidamente a la chica - A ti lo que te preocupa es otra cosa ¿verdad? No me engañas, yo sé que estás preocupada por tu papá.

Sakura bajó la vista.

- Sakura, no te preocupes por él, tu papá es muy independiente y todo lo puede hacer por él mismo.
- Yo sé que puede, pero me preocupa que un día no pueda, si nos aceptan en la universidad ¿sabes a la distancia que está de mi casa? Mi papá me dijo que lo mejor sería que rentara cerca de la facultad porque perderé mucho tiempo en viajes y...
-Sakura... - el chico tomó su mano - ya tengo un plan. Mira, mi mamá ha dicho lo mismo y le dije que lo mejor sería que con lo que me daría para rentar cerca del campus, mejor me ayudara a comprar un coche. Vendré por ti todos los días y nos iremos y volveremos juntos, así tu no te preocupas de las distancias y yo sabré que estás bien. Ambos podremos ir y venir con nuestros padres sin descuidar los estudios. - la chica sonrió enternecida y le apretó la mano - También te enseñaré a conducir ¿qué dices?
- Yamasaki yo...
- No quiero escuchar negativas Sakura Kinomoto, vamos a hacer esto por los dos ¿qué dices?

Sakura le plantó un beso en los labios.

- No sé que haría sin ti Yamasaki.
- Ni yo sin ti Sakura... Te quiero mucho y quiero que siempre sonrías, así como lo haces.

La chica sonrió apenada y se recargó en su hombro.

- Yo también te quiero mucho. - Yamasaki sonrió y recargó su cabeza en la de ella.

Ya comenzaba a caer la tarde cuando llegaron a casa de Sakura, Yamasaki no quiso pasar, se les había hecho tarde y su madre se preocuparía, así que la dejó en la puerta, Yamasaki le dio un beso en la mejilla de despedida y ella entró.

- ¿Qué horas es esta de llegar jovencita? - preguntó indignado el león en forma de peluche - una jovencita decente avisa que va a llegar tarde.
- Basta Kero, sólo estábamos en el parque.
- Pues tardaron mucho, no sé qué estaban haciendo...
- Nada malo si a eso te quieres referir. ¿Y mi papá?
- Dormido.
- ¿Dormido? - miró su reloj - es muy temprano.
- pues si, pero estuvo haciendo sus ejercicios y...
- ¿sus ejercicios? ¿está loco? Le dije que me esperara. No debí tardar tanto...
- Tranquila Sakura, él puede hacerlo.
- ¡Claro que no! ¿que no ves su condición? Él no debería esforzarse tanto.
- ¿Por qué no?
- Porque él me necesita. ¡Tú qué sabes! - e ignorando que Kero fuera a contestar subió al cuarto de su papá.

Abrió la puerta del cuarto de su padre y efectivamente estaba dormido con la televisión encendida. Apagó el aparato y acomodó las cobijas para cubrirlo bien.

Sakura sabía que Kero tenía toda la razón: su padre podía hacer todo por él mismo. Pero a partir del día del accidente, cuando Fujitaka cayó de unas ruinas lastimandose las piernas y unas cervicales, Sakura había decidido hacerse cargo de él. Touya regresó de Nagano sólo para arreglar la casa donde vivían, pusieron el ascensor para la silla, rampas en lugar de escaleras y las cosas difíciles de alcanzar las acomodó para que su padre pudiera seguir siendo tan independiente como antes. Pero eso no le importó a Sakura.

Ella decía que su hermano había tenido buenas intensiones, pero que la mejor manera de que Fujitaka siguiera con su vida era estando en ella, finalmente Touya regresó a su casa dejándolos solos. Fue entonces que Sakura empezó a vivir para atender a su padre.

Fujitaka no estaba de acuerdo con ello, siempre buscó su independencia a pesar de su condición. Pero Sakura era más terca que él, además la misma soledad que estaba viviendo su hija hizo que supiera que ella no iba a cambiar de idea.

Sakura entró a su cuarto y se acostó en su cama. Cerró los ojos e intentó relajarse para dormir al igual que su padre. Escuchó que abrieron la puerta y supo que era Kero. Se hizo la dormida. El pequeño león se acostó a un lado de ella. Sakura se sintió culpable, no le gustaba hablar fuerte, pero de un tiempo en adelante que perdía los estribos rápidamente.

Kero empezó a acomodarse de tal forma que quedó a un lado de Sakura, extendió su pequeño bracito y la abrazó. Ella sonrió e intentó relajarse.

Su vida se había convertido en una rutina, nada ni nadie la podía ya comprender. Tenía casi siete años sola. Todos aquellos que la acompañaban habían tomado rumbos diferentes: Tomoyo, Eriol, su hermano, Yukito... sobre todo él, aquel que había dicho querer, amar, a quien iba a esperar eternamente. La eternidad terminó pronto.

De no ser por Yamasaki, Sakura en ese momento se encontraría perdida. La habían abandonado de una forma tan cruel, sin avisos, nadie se comunicaba con ella, era como si se hubiera creado un cerco a su  alrededor impidiéndole tener contacto con el mundo, con aquellos a quienes amaba.

Había buscado olvidar. Olvidar era el método más fácil para que el corazón le dejara de doler. Olvidaba a sus amigos, olvidaba lo que era el amor, olvidaba la magia, incluso se olvidaba de ella misma.

Sin que se diera cuenta Sakura comenzó a derramar lágrimas que rodaban por sus mejillas. Cada vez que recordaba su soledad la tristeza la invadía, la melancolía, el rencor, el coraje, el odio... Sakura tuvo que contener la respiración entrecortada de su llanto para no despertar a Kero.  No podía mostrarse débil, no lo había sido y no lo iba a empezar a ser ahora.

Kero se movió y sin abrir los ojos, aun dormido se fue volando a su pequeña caja que le servía de cama. Así era siempre, Sakura se tapó la boca, se encorvó en su cama ocultándose bajo todas las cobijas y empezó a llorar hasta quedarse dormida.

A la mañana siguiente el reloj volvió a sonar a las 5 de la mañana. Abrió los ojos, se levantó de la cama... y su rutina volvía a empezar.

domingo, julio 22

Beyond The Past {Preludio}

Titulo: Beyond The Past
Capítulo: Prólogo
Autor: Vejibra Momiji
Fandom: Card Captor Sakura/Original
Reseña: Existen pecados, que no pueden ser olvidados.

Prólogo

El silencio de la noche, me tiene inquieto. Sé que ha llegado el momento,  y aún así me niego a creerlo. Los guardianes se encuentran dormidos, y los hilos del destino se mueven, como aquellas manijas en el gran reloj de madera. 
Falta poco para que el silencio acabe. Sin embargo, no alzo la mirada, no puedo hacerlo, afuera está nevando, y entre el frío que corrompe en mis huesos, mi mente se transporta a otro sitio, otro tiempo... un lugar más cálido.

Pese a todo esto, no es fácil escribir sobre nuestros logros, mucho menos escribir y describir nuestros errores. Tenemos una vida corta y una condena larga. La larga búsqueda sobre lo correcto, me ha hecho encontrar más cosas incorrectas. 

Sin embargo, el problema jamás ha sido equivocarse, sino admitir que me he equivocado.

La calidez de un corazón es fácilmente destructible. La sonrisa de una mujer se puede borrar en un segundo. Las palabras se las lleva el viento, pero el odio es inmortal. Tardamos tiempo en encontrar ese punto en donde nuestro corazón se rompe, se corrompe. Pero cuando lo hayamos jamás lo podemos volver a armar.

¿Así es el amor? ¿Así es la vida, el odio, el rencor?

Pese a lo que muestre el reflejo del agua, estoy convencido de que todo tiene solución. La muerte nunca ha sido un impedimento, la muerte es una salvación, es la resurrección de nuestras almas que olvidarán la condena de nuestros errores, de nuestros males, de nuestros pesares.

Tampoco hay odio que desequilibre lo que con amor se forma. El odio tiene que ser olvidado, superado con el maravilloso poder que crea, que transforma. El amor construye, el amor fortalece y permite que finalmente las almas se encuentren de nuevo.

No hay maldición que pueda contra el amor, y es un sentimiento puro, del cuál todos hemos sido presa. 

En está distancia y anhelo me he permitido ser un poco orgulloso, tal vez, un día sepan comprenderme o no del todo, pero en una nueva vida, las cosas podrán encontrar un balance, y en mi estado de ánimo tal vez aseguro que un día, quién ha de seguir mi propio camino, pueda encontrar lo que realmente debe protegerse.

Si el amor es tan valioso como dicen, que incluso me ha hecho capaz de mover el tiempo y el espacio... todo solo... por un instante; para tocar aquellas delicadas ebras de cabello oscuro... entonces que sea asi. 

Es mi hora ya, la nieve congela el espacio en esta habitación y la llama de mi lámpara está desvaneciendose.

Finalmente, todos los hombres hemos sido condenados sea por el agua, el fuego, el aire o la tierra, no obstante podremos encontrar justicia o lo que deseamos. 

Ahora, mientras escribo estás últimas palabras, no estoy seguro de que se entenderán. Solo quiero decir, que todo lo que hice, lo hice porque así debía suceder, no lo niego, no lo negaré. 

Tal vez mi único capricho haya sido ser cegado por aquel delicado "esplendor" de verano.

Clow.





Continúa

sábado, junio 23

Beyond The Past {Indice de Capítulos}

"El pasado es un prólogo."


Título: Beyond the Past
Fandom: Original/Card Captor Sakura/Fanfiction
Personajes Principales: Sakura Kinomoto, Tomoyo Daidouji, Shaoran Li, Eriol Hiiraguizawa, Shu Lai, Matt & Alpha Macgregor.
Status: En progreso

Sinopsis: Han pasado siete años desde la última vez que Sakura Kinomoto tuvo que usar el poder de las cartas y ha tenido que vivir una vida normal. La magia ha ido desapareciendo al igual que sus amigos Tomoyo, Eriol y su viejo amor Shaoran. 


Ahora Sakura se prepara para las vacaciones de verano con la única incógnita de qué estudiar en la universidad.  Pero el destino y los reencuentros le harán darse cuenta que la magia jamás la ha abandonado, y que nunca podrá librarse de ella.


{CAPÍTULOS}

Preludio | Capítulo 1 |

Masquerade §Preludio§

Titulo: Masquerade
Capítulo: Preludio.
Autor: Sabrina Knight
Fandom: Harry Potter/Fanfic
Reseña: Ojos que no ven...

§Preludio§

En el desayuno James solía revisar los correos que le enviaba el banco, la compañía, incluso revisaba el periódico donde lo que más le gustaba ver era las caricaturas donde un aprendiz de brujo siempre le salían mal los conjuros.

De hecho ese desayuno era igual que todos, bebió un poco de jugo de calabaza luego de leer la tira cómica y se dedicó a mirar las cartas en la mesa. Pero ninguna provocó tanto interés como la de ese sobre blanco con plateado con el símbolo de una serpiente en una esquina y letras finamente escritas en el centro. James respiró con dificultad, no era fácil tener que ver ese apellido, cada que podía lo evitaba y el hecho de que llegara a su mesa le provocaba pesar.

Le dio vueltas una y otra vez esperando a que desapareciera o al menos que su contenido fuera diferente, pero nada pasaba. Al fin se rindió y abrió el sobre.

"La familia Malfoy está honrada en invitarle a usted y su familia a la fiesta que se organizará a nuestra querida hija Eden Malfoy el próximo 25 de diciembre..."

James no pudo evitar leer todo el contenido y volvió a guardar el sobre tal y como había llegado, Quizás si hacía de cuenta que no llegó, probablemente nadie le haría caso y así se evitaría ir a evento tan desagradable. Volvió a tomar el periódico y leía sin poner atención, esperando ansiosamente que nadie viera el sobre que ocultó hábilmente pateándolo debajo de la mesa.

Su esposa llegó dos minutos después ignorando la existencia del sobre, se sentó a su lado y él afablemente le comentó de la nueva aventura del aprendiz de brujo. James estaba seguro que pasando ese momento nadie se daría daría cuenta de la existencia de ese sobre.

Lo que no esperaba es que Phineas, su hijo, llegara de improviso gritando que le había llegado un mensaje y una carta de una fiesta. James escupió el jugo cuando miró a su hijo con el mismo sobre en la mano. Su amigo Etienne Malfoy le había enviado la misma invitación que le llegó en la mañana. Miró el rostro de su esposa y no pudo creer lo que vio: ella ignoró el sobre y siguió con su desayuno con toda la normalidad del mundo.

Phineas era el único indignado. Quería ir y no quería ir, se encontraba en un dilema propio de Hamlet, tenía tantos argumentos que no le quedó de otra más que pedir consulta a sus padres. James le dijo inmediatamente que él no iría, tenía mucho trabajo, pero que él fuera si quería. Sabrina no respondió, le dijo a su hijo que decidiera si irían o no. Se levantó de la mesa, le dio un beso ligero a su esposo y se encaminó al estudio de su casa.

James la siguió con la mirada y con la respiración entrecortada. Hubiera dado todos los galeones del mundo porque su esposa hubiera dicho que no quería ir tajantemente.

Sabrina, por otro lado, cerró la puerta de la oficina y se recargó en la puerta, tenía el estómago revuelto, la respiración agitada. Miró el techo y le pidió a ese ser superior que le diera la paz que necesitaba. Metió la mano en el bolsillo de su túnica y de ahí sacó un sobre más, el mismo que recibió James y su hijo. Lo volteó y ahí había una nota extra que no tenía ninguno de los tres:

"Espero verte"

En el interior de Sabrina... también esperaba verlo.

Masquerade {Indice de Capítulos}



"La mentira es un fantasma que nunca te dejará en paz, mientras sólo tú sepas la verdad."
Título: Masquerade
Fandom: Original/Harry Potter/LFAW
Personajes Principales: Familia Malfoy, Familia Calid.
Status: En progreso

Sinopsis: El cumpleaños número 16 de Eden Malfoy no sólo se vuelve el evento social del año sino también el evento que marcará la vida de todos los invitados.



{CAPÍTULOS}

Preludio |

lunes, mayo 28

Inmortal Wind {Intro}

Titulo: Fumetsu no Kaze
Capítulo: Prólogo
Autor: Vejibra Momiji
Fandom: Card Captor Sakura/Original
Reseña: Hay guerras que nunca terminan.

Prólogo


Estaba seguro de que iba a perder la cabeza, y a la vez estaba tan acostumbrado a la muerte que no sentía ninguna clase de remordimiento. Era su deber, enviado a la guerra cuando apenas cumplió los 14 años, no tenía más principios o necesidades que no fueran las de proteger a su país. Aún así después de que sus manos se cubrieran de sangre, solo respiro agitado y guardo su espada.

Sus ojos se dirigieron al resto de soldados que se encontraban en la escena, y mirando hacia el cielo dejo que el aroma de los árboles de cerezo que crecían a kilómetros de distancia, se entremezclaran con sus recuerdos. Aquellos que solo traían a su mente a la persona que más amaba en el mundo.

En un suspiro pronunció su nombre "Feng" y anheló estar con ella mientras recorrían los campos y los jardines alrededor de su casa, pero pronto la realidad se empeño en sacarlo de sus únicos recuerdos y acosarlos para una nueva batalla. Los soldados de sus enemigos se acercaban, superándolos con creces.

Xian empuño su espada, mientras se dirigía a la lucha, como siempre lo había hecho. Entonces en un descuido una flecha se incrustó en su pecho. Dolorido cayó al suelo, mientras sostenía entre sus manos la tierra seca y manchada de sangre.

Cerró los ojos, mientras entre la bruma y la neblina de la muerte escuchaba la voz de Feng que lo llamaba, y terriblemente, otra, totalmente desconocida, que prometía algo mejor.



Continúa

Red Wine [Capítulo 4]

Titulo: Red Wine (Vino Rojo)
Capítulo: IV
Autor: Vejibra Momiji
Fandom: Original
Reseña: Los secretos que guardamos, como esqueletos en el closet, perseguirán a los hijos de nuestros hijos hasta el fin del universo.

Capítulo IV ~ Monster

Ser los últimos de su familia, sobre todo el lider de una raza casi extinta, era ante todo, un peso con el cuál no podía cargar. Tomando un asiento respiro profundamente, listo para aclarar las dudas de su sobrino o al menos tratar de calmarlo. Aunque en el fondo aún no comprendía del todo porque la vampira no había asesinado a Sean, como era... normal.

Después de explicarle básicamente lo primero, espero que la respiración de Sean se calmará y él pudiera, continuar. Hubo un largo silencio, sabía que el muchacho estaba procesando cada detalle de lo que él había dicho, y entonces, preguntó.

—¿Acaben con nosotros? —podía escuchar los pasos nerviosos del chico, de un lado para otro, y moviendo su bastón lo golpeo en el piso de madera, provocando un estruendoso eco para que el chico se calmará.

—Toma asiento —le ordenó Dante, mientras estiraba su mano en busca de los cigarillos cubanos que solía fumar en ocasiones donde la conversación se iba a tornar... confusa. Cuando escucho que se sentaba, encendió su cigarrillo y le dio una larga bocanada y rió—. Escucha con mucha atención...

—¡Pero..!

—¡Escucha! —Dante se quedo pensativo largo rato, en las sombras de su oscuridad trato de remontarse a su infancia cuando quedaron huérfanos, su hermano mayor, el padre de Sean y él. Los únicos de su línea familiar, y fue en ese entonces que  había quedado ciego... volviendo a la realidad suspiro—. Tu sabes que somos una familia adinerada, aunque tu padre se empeño en hacer una vida normal, incluso al conocer a tu madre... hay veces que simplemente no puedes ignorar tu linaje.

El silencio se hizo turbio en ese momento.

—Ya te lo dije, lo que somos es un don —fumo un poco —, lo que eres es un don, para proteger a la raza humana de los seres de la noche... usualmente podemos transformarnos a nuestra voluntad, pero es algo que debes controlar, con la primera luna llena que se acerca... con forma humana eres más débil que ellos —suspiró largamente —, nosotros somos únicos, o al menos... ahora, somos los últimos— nuevamente quedo en silencio, y tomo el silencio de Sean como un acierto a las circunstancias—. Tres noches atrás, antes de que llegarás de Francia... sucedió algo..

—¿Qué?

—Dije que no me interrumpieras —Dante recalcó —. Una familia igual a nosotros, del clan del lobo blanco, los últimos de su especie... fueron asesinados —recordó largo rato la noche en que la familia había sido descubierta—, desde que mis padres murieron, tu padre se aseguró que jamás nos encontrarán, cambió nuestros apellidos, se hizo de otro nombre... conoció a una bella jovencita humana, tu madre, y se caso con ella para después viajar... por el mundo y luego tuvo que morir, dejando a mi cargo un mocoso que no tenía la menor idea de lo que era, y dejo está familia cuando pudo para nuevamente volver...

Sonrió levemente, porque Sean estaba furioso, podía notarlo en su respiración, aunque no le dijo nada, lo que lo sorprendió bastante.

—Nosotros somos el clan del lobo rojo, nuestro deber es... proteger a los humanos, y volver a restaurarnos. Sin más clanes que existan al momento, es tu deber, como mi sobrino... continuar con nuestro linaje, junto con la única lobo puro de nuestra familia.

—¿¡Juliet!? —grito exasperado Sean —. ¡Es mi prima lejana!.. Es familia...

—Lo sé, y no lo veo poco adecuado —fumo largamente y paso una mano por su frente —. Le mentí a Juliet, diciéndole que ella provenía del clan de los lobos blancos... no es verdad, ella es... es mía— rió un poco y suspiro —, pero su madre si era parte del otro clan, lo que hace de Juliet... "única". Ha pasado generaciones desde el último lobo que nace de dos lobos... como ella, y quiero que tu Sean, comprendas, la terrible situación en la que nos encontramos.

—¡No lo entiendo! —respiro agitadamente —. ¡Juliet es mi prima!... !Es incesto!

—No lo és — hubo un largo silencio —, y ella te necesita. —con dificultad se levanto de su lugar y tomo el basto que lo ayudaba a ubicarse por la sala —. Aún no me explico porque aquella... criatura no acabó contigo, pero tengo dos cosas muy claras Sean... — se sentó en su escritorio y golpeo una silla, sacando a relucir una serie de armas de antaño y salidas de novelas de vampiros detrás de su cabeza —. Es una guerra, y somos los últimos que quedamos. Debemos pelear, luchar y sobrevivir. Es tiempo que afrontes la realidad de la que llevas huyendo casi toda tu vida.

Hubo un largo silencio, y Dante sonrió con ego.

—Es tiempo de luchar, y te guste o no, esa es la razón por la que regresaste a casa —golpeo nuevamente su bastón contra la mesa, provocando que el arma escondida en el apareciera —, y es la misma razón por la que ella se acercó a tí.




Continúa.

La reina, el caballo y el alfíl [Capítulo 2]


Titulo: La reina, el caballo y el alfíl.
Capítulo: 2. La Ilusión.
Autor: Vejibra Momiji
Fandom: Original
Reseña: Algunas veces tenía la ilusión de que despertaría en cualquier momento, y fue entonces que todo cambió.

Capítulo II ~ La Ilusión.

Cuando era niño, Ethan solía pensar que las historias sobre fantasmas eran ciertas. Durante horas se escondía debajo de su cama en el castillo de los duques, y pensaba que si permanecía en las sombras, nada iba a lastimarlo.

Lamentablemente, cuando se atrevió a ir a la guerra santa, nada volvió a ser lo mismo, y se dio cuenta de que los fantasmas, monstruos y asesinos podían perseguirlo por toda la eternidad en la carne misma de los seres humanos.

Ahora, siglos más tarde, volvía a recordar todos los eventos pasados que lo condenaban como sueños e imágenes que lo atormentarían eternamente. De aquellas cosas estaba cansado de pensar, buscar y proceder como le fuera posible, viviendo en la oscuridad como de niño solía hacerlo. Sin embargo, aquel encuentro fortuito que había sucedido minutos antes le daba una incógnita sobre lo que realmente estaba haciendo.

No sabia quien era aquella vampiresa, era hermosa, lo admitía, pero no estaba listo para entablar una "amistad" con alguien como él. Aunque se había dado el lujo de hablar con ella y darle su dirección, sin ni siquiera titubear.

En silencio, mientras continuaba caminando, pensó en todos aquellos pequeños detalles; finalmente decidió que no era importante y prefirió pasarlo desapercibido para sumergirse en su soledad hasta llegar a su departamento en Greenville. Aquel sitio era un lugar cómodo, "agradable" en lo que dicha palabra podía significar para una criatura como él.

Un monstruo que predaba en las noches y vivía como un escritor humano, huraño y déspota en el exterior. Sonrió levemente ocultando su rostro mientras tomaba un cigarrillo de su bolsillo y comenzaba a fumar.

No podía sentir nada, ni siquiera el sabor de la colilla en sus labios. Era una sensación ausente de inexistencia y aún así trataba de pretender de que eso era él, buscando un ser humano en su interior que no existía, sin retirar de sus pensamientos aquella cautivamente y misteriosa vampira.

Hizo una mueca con sus labios, estaba equivocado, no podía dejar que aquella hermosa vampiro se adentrará en su mundo... Entonces, ¿Por qué le había dado su dirección?. Era un misterio propio, un ademán de maldición que se propagaba como una enfermedad por sus venas y sus sentidos.

Abriendo la puerta de su lugar de descanso se dispuso a olvidar todo aquello que lo aquejaba. Entonces una sombra se escabulló entre los pasillos. Aturdido encendió inmediatamente la luz. Sus ojos azules habían tomado en un tono más peligroso, como de un felino acechando a sus presas.

En silencio observó a la figura delante de él.

¿Qué haces aquí? susurró mientras dejaba su abrigo en una esquina, la figura se cruzó de brazos y no respondió, ante dicha actitud el vampiro se tornó más autoritario. No deberías estar aquí, es peligroso, especialmente en la noche...

Estaba... preocupada respondió la figura mientras se levantaba la capucha del hoodie color caramelo que llevaba, Ethan quedó en silencio mientras admiraba las facciones de la pequeña de catorce años delante de él. Sus ojos poco a poco se oscurecieron. No fuiste a verme...

No, pude hacerlo.

Ethan murmuró la pequeña mientras se acercaba a él. Su cabello era dorado y rizado como de una muñeca, no obstante sus facciones era infantiles y sonrosadas. El vampiro ahogó un leve gemido, podía sentir la sangre cálida de la muchacha bajo sus venas. Era una tortura tenerla cerca, aún así, la niña insistía en verlo y permanecer a su lado.

Chloe... sabes que es muy peligroso que te quedes conmigo murmuró suavemente para después colocarse frente a la jovencita. La muchacha cerró los ojos molesta.

Odio el centro de adopciones, odio las familias sustitutas... ¿Por qué no simplemente puedo venir aquí? Ethan colocó una mano sobre la cabeza de la chica y la removió como si ella fuera un pequeño cachorrito, una leve sonrisa se formo en sus labios.

Sabes lo que soy, es peligroso si permaneces a mi lado... en ciertos momentos –sus ojos se volvieron fieros nuevamente, Chloe retrocedió un instante, algunas veces podía sentir el miedo que la acosaba desde que sus padres habían muerto. No obstante su necesidad de una familia la obligaban a mantenerse en pie.

Lo entiendo... pero...

Nada de peros susurró. Iré a dejarte con la señora Newsport. Es más seguro que permanezcas ahí.

Eres un ser extraño Ethan la jovencita se cruzó de brazos.

¿Por qué lo dices?.

Actúas como si fueras un ermitaño, no obstante siempre... me cuidas Ethan sonrió, pero no dijo nada, abriendo la puerta, y llevó a la muchacha fuera del departamento, en la oscuridad del pasillo sus sentidos se alarmaron, podía oler sangre.... y muerte.

Debía llevar a la pequeña a un lugar seguro, lo más pronto posible.

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No tardaron mucho hasta llegar a la casa hogar, dónde dejo a la joven sin que está fuera vista. La muchacha solía escaparse para visitarlo, era una costumbre que había adquirido desde pequeña, cuando se conocieron.

Al despedirse Ethan frunció el ceño. No era normal, su actitud hacía la pequeña a quién trataba de proteger a toda costa. En el fondo de su alma el vampiro comprendía que la razón por la que mantenía a la niña cerca de él era la culpa.

Después de todo, sino fuera por él, los padres de Chloe, aún estarían vivos.

---------

Regreso al departamento, la oscuridad cubrió el salón donde se encontraba, mientras miraba la computadora e intentaba tener al menos el primer borrador de su próxima novela. Estaba concentrado en su propio drama, cuando un aroma inundo sus sentidos.

Intrigado cerro sus ojos mientras recordaba dicho aroma y ante su sorpresa escucho el timbre de la puerta sonar, un poco más curioso, se levanto de la silla y se encamino hacia la sala principal. Mirando por el rabillo de la puerta, una sonrisa se formo en sus labios.

Ahí, parada frente a su departamento, se encontraba la bella vampira del día anterior. Sin demora abrió la puerta y la miro de la cabeza a los pies.

Pensé que no vendrías... susurró y le dio espacio para que ella entrará. Ethan era un vampiro solitario, lo había sido durante siglos, pero tenía la mala costumbre de proteger a una niña humana.... y anhelar la compañía de una bella vampira como ella.

Él sabía que ella era diferente, mirando sus ojos, le sonrió y le invito un "trago".



Continúa.

jueves, mayo 24

Covert § Capítulo 1 §

Titulo: Covert
Capítulo: Capítulo1
Autor: Sabrina Knight
Fandom: Los tres mosqueteros//Original
Reseña: A pesar de nuestras diferencias, nuestros sueños son los mismos.

§Capítulo 1 - Sueños de Libertad§

 Bianca despertó, como siempre, de un brinco justo al notar el sol en su rostro. Se estiró tanto hasta que sus huesos tronaron y, tan pronto como se sintió segura, tocó la campanita que tenía en su habitación y se fue a esconder detrás de su biombo.

Seth despertó luego de que su madre lo tirara de la cama. El sol aun no salía y no había reparado su cansancio del día anterior. Caminaba arrastras tratando de no tropezarse con su propio pie, ni de cerrar los ojos en el momento en que entrara a la cocina para que su madre no lo regañara.

- Toma - le dio una bandeja - ya sabes a dónde llevarla. - Seth asintió y dio la media vuelta - Y Seth... - el chico volteó y su madre le echó un vaso de agua fria en el rostro - Ya despierta.

Seth despertó de golpe, el agua le había mojado las ropas y le había dejado el rostro escurriendo. Su madre sonrió orgullosa de su maldad, y él, sin quejarse se dio la media vuelta y salió llevando la bandeja en la mano. Hasta ese momento Seth se dio cuenta de que el sol ya había salido.

- Date prisa - ordenó Bianca a su dama de compañía, que de inmediato le apretó los cordones de su corset para amarrarlos de inmediato. Bianca dio vuelta y la muchacha le puso encima un vestido violeta con blanco. Amarraron los cordones y Bianca se dio por lista para salir de su habitación con tanta prisa como si un regalo la estuviera esperando afuera.

Seth acomodó la última veladora mientras que su padre ordenaba las gardenias en su lugar. Su padre, hombre ya con varias canas encima, algo pasado de peso, y con afable rostro le había contado muchas veces de la persona que ahora visitaban y acomodaban la tumba.

- La Condesa era una mujer tan bella... - decía mientras terminaba de poner la última gardenia.
- ¿Más que Bianca?
- En realidad Bianca es identica a su madre. - Su padre se hizo atrás y miró con detalle hasta que le pareciera perfecto - ¿Ya no la recuerdas, verdad?
- Muy poco, casi no.
- Ella te quería mucho.
- Eso sí lo recuerdo. - Su padre dibujó una sonrisa y dio un suspiro largo. - ¿Qué pasa?
- Nada. Sólo recordaba a la Condesa. Era una muy buena mujer, una excelente patrona, pero...
- ¿Pero...? - el padre de Seth se encogió de hombros.
- Aun pienso que murio demasiado joven. Le faltaban tantas cosas por vivir.

John, el padre de Seth y encargado de las caballerizas por más de 20 años, sabía lo que decía, sabía que el suspiro que daba era por extrañar a una buena amiga, aunque claro, su hijo ignoraba todo, para Seth lo único que quedaba de la Condesa Leicester era la tumba, viejos recuerdos y su hija, Bianca.

- ¡No me digan que ya terminaron! - reclamó Bianca que había llegado corriendo. - ¡No es justo! - dio una patada al piso y cruzó los brazos en simbolo del berrinche que ya estaba haciendo.
- Claro que no hemos terminado - respondió John con una sonrisa, fue atrás de la tumba y de ahí sacó un ramo de lirios blancos. - Eran los favoritos de su madre.

Bianca los recibió con tanta alegría que hasta el rostro le había brillado. Los olió y pudo rescatar ese bello perfume.

- ¡Es delicioso! Mi madre debió de amarlos por el olor.
- En realidad su madre amaba el olor de las gardenias. Lo que amaba de los lirios era...
- Era que le recordaban viejos viajes que tuvo en su juventud. - interrumpió el dueño de todo, el viudo y padre de Bianca, el Conde de Devonshire. - Tonterías que jamás se pudo sacar de la cabeza.
- ¡Padre! - Bianca corrió a abrazar a su padre y él la recibió con el mismo cariño.
- Te dije Bianca que me esperaras para llegar juntos a la tumba de tu madre.
- No podía esperar, tenía que ayudar a arreglarla. Quiero que todo esté perfecto para mi madre. - Bianca miró la tumba y sonrió al leer el nombre de su madre:

"Cosette Gaunt, Condesa de Leicester
1609 - 1633
Recuerdo de su esposo y su amada hija"

Había muerto tan joven.Su padre había dicho que de una enfermedad grave que ella nunca pudo ver. Aunque a Bianca le había parecido que su madre había muerto de tristeza.

El Conde había decidido empezar a orar, así que Seth y John se colocaron detrás de ellos para comenzar las oraciones. Bianca le había dirigido al joven una sonrisa a lo que él no pudo ocultar sonrojarse y acto seguido tropezar con una piedra del camino. Bianca rió, el Conde ni siquiera se percató.

John miraba atrás bastante preocupado, Seth sabía perfectamente a qué se debía. Su madre, Noleen, había sido dama de compañía de la madre de Bianca y cada año acompañaba a recordarla. Era muy extraño que no estuviera ya ahí, a sabiendas de que no se iba a perdonar si se perdía las oraciones.

Entonces Seth pudo notar algo extraño que su padre también había visto. Noleen iba en camino, pero acompañada de alguien más.

El chico reconoció de quién se trataba. Un viejo amigo de la Condesa, que año con año los acompañaba en esas fechas. Noleen no podía ocultar la molestia que sentía al estar junto a esa persona, pero por educación tenía que tragarselo. El hombre al reconocer a John y Seth alzó el brazo en forma de saludo que ambos respondieron.

Seth sentía admiración por ese hombre, tan fuerte, varonil y tan noble. Era un mosquetero del rey, bueno, lo había sido, pero la habilidad y la destreza era algo que admiraba. Seth quería ser como él.

El Conde y Bianca estaban demasiado consentrados en las oraciones para darse cuenta de lo que pasaba, así que John los interrumpió y ambos voltearon. Bianca corrió hacia él con emoción. El Conde lo miró con desgano y fastidio. Hasta en eso tenía que entrometerse el viejo amigo de Cosette, el Conde de la Fère.

- ¡Athos! - el hombre abrazó a la chica emocionado.
- Mi hermosa Bianca.
- Que bueno que llegaste, estábamos rezando por mi madre y...
- Bianca. Cuantas veces te he dicho que al Conde de la Fère le llames así, con respeto.
- Conde, por favor, no se moleste. Mi ahijada tiene la libertad de llamarme como quiera.
- Pero no el permiso - Bianca torció la boca. Ella sabía que no debía hacerlo, al menos no frente a su padre, pero la emoción le había ganado y no lo pudo evitar.
- Lo siento padre. - dijo ella cabizbaja, aunque Seth fue el único en notar que lo hacía poniendo los ojos en blanco. Odiaba que la regañaran.
- ¿Qué hace aquí Conde? No esperábamos su visita y menos un día como hoy.

El Conde de la Fère sólo sonrió y miró la tumba de Cosette.

- Quise aprovechar un viaje que tenía pendiente, además, pronto será el cumpleaños 16 de Bianca y quise darle un regalo personalmente.
- ¿Un regalo? - preguntó la chica con los ojos brillándole - ¿Qué es Conde?
- Lo que sea - reclamó su padre poniendo severa y dura la voz - tendrá que ser después de rezarle a tu madre.
- Por supuesto Conde. Jamás me atrevería a estar antes que la Condesa.

Los condes se miraron, uno no podía evitar que el odio se le saliera por los ojos, el otro no podía evitar retarlo. Todos regresaron a las oraciones, cada uno recordando a la Condesa, a Cosette, de la forma en que la tenían en la mente.

Bianca sonreía. Era verdad que tenía pocos recuerdos de ella, había muerto cuando ella apenas tenía 6 años y pocas cosas se le pudieron quedar en la cabeza. Lo que tenía más presente eran las sensaciones, los olores, la felicidad que le causaba su compañía. Es más recordaba el gesto que siempre hacía cuando su padre le obligaba a aprender a coser, mientras que ella le quería enseñar a montar.

No podía evitar sentirse nostálgica, y a pesar de sonreír ante el recuerdo, soltó varias lágrimas. ¿Qué habría sido de Bianca si su madre siguiera viva?

Athos se persignó, mientras que los demás sólo dieron un paso atrás antes de marcharse. El Conde de la Fère miró un segundo más la tumba y sonrió lacónico. Suspiró y siguió a los que iban camino al castillo.

Llegaron al castillo y de inmediato Noleen y Seth retomaron sus puestos como sirvientes del castillo, los condes y Bianca se acomodaron en la sala donde Noleen llegó con una bandeja con Whisky y Vino, pidió permiso y salió de ahí. Bianca no podía dejar de brincar de la felicidad.

- ¿Qué es lo que ha traído para mi Conde?
- No seas impaciente Bianca - dijo su padre con el mismo tono severo que le conocía su hija en cada visita del Conde de la Fère. Bianca dejó de brincar y se hizo para atrás. - Conde, de verdad espero que su visita sea breve para poder retomar nuestras vidas y usted siga su camino, así que...
- No se preocupe Conde - interrumpió Athos - mi visita es breve, tengo que regresar a Francia.
- ¿Por qué? - preguntó Bianca a lo que su padre inmediatamente la miró y Bianca calló.
- Sólo estaba aprovechando un viaje de negocios, en la noche parto rumbo a París. - Bianca no pudo evitar poner la cara larga. - así que no perderé el tiempo. - abrió su saco y de ahí sacó una pequeña caja que entregó a la joven. - tu madre me pidió dártelo hace muchos años, me pidió hacerlo cuando tuvieras edad de lucirlo.
- ¿Lucirlo? - la joven, completamente intrigada, abrió la caja y de ahí vio maravillada una hermosa pulsera plateada con varias piedras preciosas de diversos colores. - ¡Es hermoso! ¡Mire padre!

El Conde miró la caja apenas de reojo.

- ¿Por qué tenías tú un objeto así de mi esposa?
- Porque ella me lo dio para Bianca.
- ¿Qué tenías que hacer tú con una joya de mi esposa? No la habrás robado y empeñado para obtener unos centavos y después queriendo tener la conciencia tranquila la sacaste para dársela a su dueña?
- ¡Padre! - exclamó la chica avergonzada, pero el Conde de la Fère sólo sonrió.
- Es una excelente historia en realidad. Y tendría sentido excepto por una cosa: yo no me robo, ni tomo a la fuerza cosas que no me pertenecen, porque yo sé que aunque estén conmigo, jamás serán mías.
- ¡Conde! - exclamó la chica, no era la primera vez que Bianca se quedaba en medio de una riña entre su padre y su padrino - Conde, muchas gracias por el regalo, me encanta y estoy segura que a mi madre le encantaría vérmelo puesto.
- Nada la haría más feliz. - Bianca abrazó a Athos y enseguida intentó ponérsela. - Tranquila mi niña, sino te la pones ahora será en un momento especial.- le sonrió a la chica y ella le respondió de la misma forma. - Bueno, - miró el reloj - es hora de que parta.
- ¿Tan pronto?
- Por supuesto, necesito estar en Paris mañana mismo, así que no debo perder tiempo. - El conde no dejaba de mirar a Athos inquisitivamente - además, no me gusta perder la tradición de jamás beber el vino que siempre trae Noleen.
- Es una costumbre que jamás dejaré pasar Conde de la Fère.

Athos dibujó una sonrisa.

- Siempre es un placer Conde. - dijo con sarcasmo - mi bella niña, tengo que marcharme.
- Lo acompaño al jardín.
- No Bianca, tú tienes que hacer tus labores del día y no puedes perder más tiempo.
- Pero coser no es algo que me agrade y...
- Es tu responsabilidad Bianca.
- Mi niña, no te molestes, conozco la salida. Además, no quiero interrumpir tus responsabilidades. - Bianca y Athos se abrazaron y entonces él le murmuró en el oído - Lee la parte baja de la caja.

Se separaron y Bianca sólo asintió.Athos le sonrió, era algo que hacían su padrino y ella cada vez que él la visitaba con su padre en casa, se mandaban mensajes en sus  obsequios, y claro, esta vez no fue excepción.

- Conde, siempre un placer - hizo una inclinación en señal de respeto.
- Me gustaría poder decir lo mismo. ¡Seth! - el chico apareció en un segundo - acompaña al caballero a la puerta del castillo, y revisa bien que no haya forma de abrir por fuera.
- Sí Conde.

Athos no dijo nada y salió dirigiéndole una sonrisa a su ahijada. Esperó unos minutos hasta saber que su padrino ya había tomado camino y pidió permiso para regresar a su habitación, él conde la concedió y Bianca salió. Hasta ese momento el Conde de Devonshire respiró, se acercó a la copa de whisky servido y lo bebió hasta el fondo. Para el Conde, las visitas del viejo mosquetero eran su maldición, era volver años atrás en donde se sentía amenazado por perder. Y él nunca perdía, nunca.

En tanto el Conde la Fère, consciente de lo que su propia presencia causaba, animó a Seth contándole una pequeña anécdota de sus años de mosquetero, una historia tan pequeña, tan alentadora que el conde sólo tuvo que decirle al muchacho:

- Yo decidí entrar porque quería luchar no sólo por mi país, por mi rey, sino por mi mismo. Sabía que en el momento en que me convirtiera en mosquetero mi vida tendría un sentido diferente, no sólo por el florete y las armas, sino porque en ese momento yo decidí por mi, por lo que quería. - Seth lo miraba fascinado - ¿Sabes qué fue lo mejor de ser mosquetero? - el chico movió la cabeza - que pude sentirme libre.

El mosquetero sonrió, le dio una palmada en el hombro y dijo:

- ¿Tu qué esperas para ser quien quieres ser y no lo que los demás quieren que seas? - el chico se quedó mudo - Nos veremos pronto Seth. Muy pronto.

Athos partió subiendo a su carruaje que lo esperaba. Seth se quedó inmóvil, esperando a perder de vista al carruaje y tratando de encontrar sentido a las palabras del viejo mosquetero. Cuando despertó de sus pensamientos regresó y cerró la puerta asegurándose que nadie la podría abrir por fuera.

Bianca había corrido una vez que puso un pie fuera de los ojos de su padre, se echó a su mesa de noche y abrió la caja completa, ahí encontró el siguiente mensaje.

Esta pulsera me la dio tu madre antes de morir, me pidió dártela cuando tuvieras edad de entender lo siguiente: "La libertad es un estado que se puede perder sólo si estás dispuesto a hacerlo".
Cada una de las piedras de la pulsera simboliza tierras lejanas que jamás pudo visitar, un viejo amigo las recogió en varios de sus viajes y tu madre se encargó de unirlas. Muchas no tienen un valor monetario, tu madre se encargó de pulirlas hasta darle el brillo que merecían. Jamás se la quitó hasta el día de su muerte.
Conserva esta pulsera y analiza las palabras. Todos merecemos ser libres.


Te quiere. 
El Conde de la Fère.

Bianca miró la pulsera con admiración, con ternura y con ciertas dudas. ¿La libertad? ¿Había sido alguna vez libre? ¿A qué se refería su madre?

Bianca le vueltas a esos pensamientos el resto de la tarde, en la cena que le servía Seth y hasta llegar a su cama donde Noleen le ayudó a quitarse el vestido.

Por otro lado, Seth había hecho exactamente lo mismo. Se preguntaba si había sido libre alguna vez y si alguna vez lo podría ser. Lo pensó toda la tarde, mientras servía la cena, cuando tiró la sopa en la cocina y hasta llegar a su cama donde los ronquidos de su padre lo arrullaban.

Esa noche, y a pesar de ser tan diferentes, Seth y Bianca soñaron con lo mismo: su concepto de libertad.


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